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La jurisdicción universal en debate desde América Latina: aportes, tensiones y horizontes para la justicia internacional

El pasado 26 de marzo tuvo lugar el seminario regional “La Jurisdicción Universal: Perspectivas críticas desde Latinoamérica”, organizado por FIBGAR con el apoyo del Instituto Fray Bartolomé de las Casas. El encuentro reunió a juristas, personas de la academia y representantes de la sociedad civil de Argentina y la región, con el objetivo de reflexionar sobre el presente y futuro de la jurisdicción universal desde una perspectiva latinoamericana. A lo largo de la jornada, se desarrolló un espacio de análisis profundo que combinó intervenciones teóricas, experiencias prácticas y dinámicas colectivas orientadas a la construcción de propuestas frente a los desafíos actuales de la justicia internacional.

La apertura institucional estuvo a cargo del Director Ejecutivo del IFBC, Lucas Ciarniello Ibáñez, quien destacó el papel de estos espacios para fortalecer el diálogo regional y promover herramientas eficaces frente a la impunidad de los crímenes internacionales. Subrayó, en particular, la importancia de articular redes entre actores jurídicos y sociales para sostener y ampliar los mecanismos de rendición de cuentas. Así como de la Directora de FIBGAR, Alessia Schiavon, quien puso el foco en el contexto actual, marcado por tensiones geopolíticas, retrocesos democráticos y limitaciones en la efectividad de la justicia internacional. En este sentido, señaló la necesidad de repensar la jurisdicción universal desde enfoques críticos y situados, especialmente desde el Sur Global.

Seguidamente, la conferencia magistral fue desarrollada en primer lugar por Eugenio Raúl Zaffaroni, quien ofreció una reflexión profunda sobre los fundamentos históricos y teóricos de la jurisdicción universal, abordando sus tensiones con el principio de soberanía estatal y sus limitaciones en la práctica contemporánea. Su intervención subrayó los riesgos de instrumentalización política y la necesidad de preservar su carácter garantista. A continuación, Baltasar Garzón retomó estos debates desde una perspectiva práctica, destacando el valor de la jurisdicción universal como herramienta indispensable frente a la impunidad. Enfatizó la necesidad de fortalecer la cooperación internacional, así como de avanzar en la actualización de principios y marcos normativos que permitan responder a nuevas formas de criminalidad.

El primer panel “Perspectivas críticas sobre la jurisdicción universal” reunió a Eduardo Barcesat, Julieta Mira, Douglas Durán Chavarría y Alessia Schiavon, quienes ofrecieron una mirada crítica y multidimensional sobre la jurisdicción universal.

Eduardo Barcesat centró su intervención en las tensiones entre jurisdicción universal y soberanía estatal, destacando la necesidad de evitar interpretaciones restrictivas que limiten su aplicación frente a crímenes internacionales. Asimismo, subrayó su carácter como herramienta jurídica imprescindible en contextos de impunidad estructural. Por su parte, Julieta Mira abordó la jurisdicción universal desde una perspectiva crítica, analizando sus límites en la práctica y las desigualdades en su aplicación global. En particular, puso el foco en los desafíos probatorios argentinos y en la necesidad de fortalecer su legitimidad desde el Sur Global. A continuación, Douglas Durán Chavarría reflexionó sobre los obstáculos institucionales y políticos que condicionan la efectividad de este principio, destacando la importancia de la cooperación internacional y del fortalecimiento de capacidades judiciales en la región. Finalmente, Alessia Schiavon situó el debate en el contexto actual, marcado por tensiones geopolíticas y retrocesos democráticos. Enfatizó la necesidad de repensar la jurisdicción universal desde una perspectiva crítica, incorporando enfoques como el género y el impacto de nuevas formas de criminalidad.

El segundo panel titulado “Avances en la persecución de crímenes internacionales” contó con la participación de Alejo Ramos Padilla, Matías Bailone y Máximo Castex, quienes abordaron los avances y desafíos en la persecución de crímenes internacionales desde una perspectiva práctica.

Alejo Ramos Padilla centró su exposición en la experiencia judicial argentina, destacando el papel de los tribunales nacionales en la investigación de crímenes complejos y la importancia de sostener procesos de memoria, verdad y justicia frente a contextos adversos. Por su parte, Matías Bailone analizó los desafíos procesales y normativos que enfrenta la jurisdicción universal, poniendo énfasis en las resistencias institucionales y en la necesidad de fortalecer marcos jurídicos que permitan su aplicación efectiva. Finalmente, Máximo Castex aportó una mirada desde la práctica litigante, abordando las dificultades concretas en la activación de estos mecanismos y destacando la importancia de estrategias jurídicas innovadoras para avanzar en la persecución de crímenes internacionales.

El tercer panel que versó sobre “El juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad y su repercusión internacional: un impulso para la consolidación de la JU en Argentina” reunió a Ana Oberlin, Pablo Llonto, Miguel Ángel Osorio y Victoria Montenegro, quienes abordaron el vínculo entre jurisdicción universal, procesos de memoria y los desafíos contemporáneos en derechos humanos.

Ana Oberlin centró su intervención en la importancia de los procesos judiciales en la construcción de memoria y en la necesidad de garantizar la continuidad de las investigaciones frente a intentos de retroceso, haciendo especial énfasis en la necesidad de juzgar los crímenes cometidos contra ciertos colectivos históricamente vulnerabilizados, tales como las mujeres, la comunidad LGBTIQ+ y las niñeces. A continuación, Pablo Llonto reflexionó sobre el rol de la sociedad civil y de los organismos de derechos humanos en la promoción de la justicia, destacando su papel en la lucha contra la impunidad y el negacionismo. Por su parte, Miguel Ángel Osorio abordó los desafíos institucionales que enfrentan los sistemas judiciales, poniendo el foco en las dificultades para investigar crímenes complejos y en la necesidad de fortalecer las capacidades del Ministerio Público. Finalmente, Victoria Montenegro aportó una perspectiva desde la memoria y la experiencia personal, subrayando la necesidad de la centralidad de las víctimas en los procesos y la importancia de sostener políticas públicas orientadas a la verdad, la justicia y la reparación.

Tras un espacio de networking, la jornada continuó con mesas temáticas simultáneas, organizadas en tres grupos de trabajo. Estos espacios permitieron profundizar en cuestiones clave vinculadas a la evolución de la jurisdicción universal, los desafíos frente al retroceso democrático y la articulación entre teoría y práctica. Entre los principales temas abordados se incluyeron la imprescriptibilidad de los crímenes internacionales, la cooperación judicial, la responsabilidad de actores estatales y no estatales, la incorporación de la perspectiva de género, el ecocidio y los desafíos emergentes en entornos digitales .

La jornada concluyó con un debate general orientado a la elaboración de conclusiones, en el que se destacaron la necesidad de fortalecer la cooperación regional, consolidar redes de trabajo y avanzar en propuestas concretas para mejorar la efectividad de la jurisdicción universal. El seminario reafirmó así la importancia de este instrumento como herramienta clave en la lucha contra la impunidad, al tiempo que subrayó la necesidad de repensarlo desde perspectivas críticas, inclusivas y situadas en América Latina.

En un contexto global marcado por crecientes desafíos para la justicia internacional, iniciativas como esta contribuyen a sostener el debate, generar conocimiento y promover acciones concretas hacia una justicia verdaderamente universal.