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Día de las Naciones Unidas: el papel de la ONU en un mundo marcado por los conflictos

Cada 24 de octubre, el Día de las Naciones Unidas conmemora la entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas en 1945. Más de ocho décadas después, sus objetivos –mantener la paz y la seguridad internacionales, fomentar la cooperación entre los Estados y promover los derechos humanos– siguen siendo centrales para la Organización.

Hoy, los conflictos armados y las divisiones geopolíticas ponen a prueba la capacidad de la ONU para cumplir estos objetivos. Durante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrado en septiembre de 2026, estos desafíos marcaron gran parte del debate. En este contexto, cabe preguntarse: ¿qué papel puede desempeñar hoy la ONU en la protección de los derechos humanos, la promoción de la paz y la resolución de los conflictos internacionales?

Un foro para el diálogo en un mundo cada vez más dividido

Durante el 81.º Debate General, la paz se convirtió en una de las principales preocupaciones, mientras que los conflictos en Gaza, Ucrania, Sudán y Myanmar pusieron de relieve las consecuencias de la violencia prolongada para la población civil.

En su discurso de apertura, el secretario general António Guterres advirtió de que las divisiones geopolíticas se han profundizado y que el derecho internacional y los derechos humanos están sometidos a una presión creciente.

La Asamblea General no puede poner fin por sí sola a los conflictos ni imponer soluciones políticas. Sin embargo, ofrece a los Estados un espacio para debatir crisis, presentar sus posiciones y reclamar protección para la población civil, acceso humanitario, rendición de cuentas y respeto del derecho internacional.

La protección de los derechos humanos durante los conflictos armados

La ONU también aborda los conflictos mediante sus mecanismos de derechos humanos. Durante el 63.º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, Sudán siguió siendo motivo de preocupación. El Consejo aprobó una resolución sobre la crisis de derechos humanos y humanitaria causada por el conflicto armado en curso en Sudán, con 28 votos a favor, 10 en contra y nueve abstenciones.

Este ejemplo muestra la capacidad de la ONU para mantener graves crisis de derechos humanos bajo escrutinio internacional. Al mismo tiempo, la división en la votación refleja una dificultad recurrente: los Estados miembros no siempre coinciden sobre cómo debe responder la comunidad internacional. La eficacia de estos mecanismos depende, por tanto, del apoyo político y de la cooperación entre los Estados.

Paz y seguridad: entre la capacidad de actuación y la división política

El Consejo de Seguridad tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. Puede instar a las partes a resolver sus controversias pacíficamente, imponer sanciones y, en determinadas circunstancias, autorizar el uso de la fuerza.

El 16 de octubre de 2026, el Consejo celebró un debate abierto sobre Oriente Medio, incluida la cuestión palestina, para abordar sus consecuencias para la paz regional e internacional.

Sin embargo, el Consejo también muestra los límites de la cooperación internacional. Las decisiones sobre cuestiones sustantivas requieren nueve votos y pueden ser bloqueadas por cualquiera de los cinco miembros permanentes. Las divisiones geopolíticas pueden así impedir una respuesta colectiva incluso ante crisis graves. La ONU dispone de instrumentos importantes, pero su eficacia depende de la voluntad de cooperación de sus Estados miembros.

Un papel indispensable, pero limitado

La Asamblea General, el Consejo de Derechos Humanos y el Consejo de Seguridad muestran distintas funciones de Naciones Unidas: facilitar el diálogo político, mantener las violaciones de derechos humanos en la agenda internacional y responder a amenazas contra la paz y la seguridad.

Sin embargo, la ONU no puede actuar de forma independiente de sus Estados miembros. Los desacuerdos políticos, los intereses nacionales y las normas institucionales pueden limitar su capacidad de respuesta.

A pesar de estas limitaciones, los principios de la Carta de las Naciones Unidas siguen siendo relevantes. En un mundo marcado por conflictos armados y divisiones geopolíticas, la ONU no puede garantizar la paz por sí sola, pero continúa proporcionando un marco esencial para la diplomacia, la rendición de cuentas, los derechos humanos y la cooperación internacional.

El Día de las Naciones Unidas es, por tanto, no solo una ocasión para conmemorar la creación de la Organización, sino también para reflexionar sobre la responsabilidad de sus Estados miembros de hacer efectiva la cooperación multilateral.

Simon Vassal, colaborador de FIBGAR