Alienum phaedrum torquatos nec eu, vis detraxit periculis ex, nihil expetendis in mei. Mei an pericula euripidis, hinc partem.

Blog

FIBGAR / Observatorio LATAM  / Derechos económicos y sociales  / ESTADO DE DERECHO: LÍMITES Y EQUILIBRIO ENTRE PODERES. Lecciones del caso peruano

ESTADO DE DERECHO: LÍMITES Y EQUILIBRIO ENTRE PODERES. Lecciones del caso peruano

Los límites establecen orden. En las relaciones personales generan respeto; las relaciones entre Estados delimitan la soberanía y evitan intromisiones indebidas. Contrariamente, si los límites no se establecen a tiempo, existe el riesgo de quedar atrapados en relaciones de abuso que, una vez consolidadas, resultan muy difíciles de transformar. Como advierte el dicho: “árbol que crece torcido, su tronco no endereza”. Cada persona, al igual que cada país, necesita marcar sus límites para preservarse. Y  bien lo explica la metáfora: un tronco torcido, y ya endurecido por el tiempo, difícilmente puede corregirse sin quebrarse irremediablemente. De igual forma, cualquier desequilibrio que no se corrige desde el inicio tiende a consolidarse y quedarse.

En el plano político, es fácil distinguir cómo la ausencia de límites deriva en abuso de autoridad y crisis de gobernabilidad. Fue precisamente por esta problemática que surgió la idea del Estado de Derecho. Y en este punto, es preciso resaltar la obra de Montesquieu, particularmente “El espíritu de las leyes” (1748), donde se desarrolló una de las formulaciones más influyentes sobre la limitación del poder.

Montesquieu no confiaba plenamente en la “bondad” de las personas, y es que incluso el más benigno puede cambiar cuando no existen límites. Su reflexión lo llevó a determinar que, cuando una sola persona concentra poder, puede volverse arbitraria; al no tener frenos puede inclinarse al abuso (Montesquieu, C., 1748). El autor había entendido muy bien la naturaleza humana, y por ello consideró necesario crear sistemas capaces de contener sus excesos.

En este sentido, propuso un modelo en el que el poder no fuera absoluto ni concentrado, sino distribuido y contenido. De ahí su célebre formulación: “para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder” (Montesquieu, C., 1748). El aporte de su teoría contribuyó a que tomara forma el famoso Estado de Derecho, utilizado actualmente en estados democráticos.

Lamentablemente, en estos días la democracia muestra signos de deterioro, y esta realidad se refleja en diversos contextos de América Latina, donde la concentración excesiva de poder en determinadas instituciones ha debilitado la estabilidad del Estado, fenómeno que se observa cuando ciertas instituciones acumulan autoridad sin contrapesos (CEPAL, 2020). Y en este contexto, el caso de Perú resulta especialmente ilustrativo.

Desde 2016 hasta el 2026, Perú ha tenido más de siete presidentes: Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte y José Jerí él último mandatario depuesto quien estuvo en el cargo por no más de cinco meses. Esta rotación acelerada evidencia la fragilidad del sistema político y la falta de límites claros en la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo.

El Congreso peruano ha recurrido de manera reiterada a mecanismos de destitución presidencial, amparándose en interpretaciones legales como la “incapacidad moral”. Al respecto, muchos políticos y medios de prensa sostienen que este Congreso concentra un alto nivel de poder y que, en la práctica, parece no tener control (Chávez J., 2026).

Desde el punto de vista constitucional, sí existe un sistema de control entre poderes del Estado peruano; sin embargo, los controles sobre el Congreso son predominantemente políticos y carecen de contrapesos técnicos o institucionales que limiten su actuación de manera efectiva.

Desde una perspectiva de gestión, este problema puede entenderse como una desconexión entre la capacidad operativa y los mecanismos de control propios de una buena administración. En cualquier organización, cuando la ejecución de decisiones no está acompañada de sistemas efectivos de supervisión y evaluación, surgen desequilibrios que afectan su funcionamiento. En el plano político ocurre algo similar: cuando el poder legislativo ejerce sus funciones sin contrapesos institucionales eficaces, habrá desorden y no se avanzará de manera consistente.

Según Fiorela Marín (2026), en su trabajo “La vacancia presidencial por incapacidad moral permanente en el Perú: análisis constitucional y estudio de caso sobre su uso político”, el Congreso ha utilizado de manera reiterada esta figura como un mecanismo de control político discrecional. A partir de un análisis cualitativo y cuantitativo de diversos procesos de vacancia, se identificó un patrón en la reinterpretación de normas constitucionales para remover presidentes sin criterios objetivos claramente definidos ni mecanismos amplios de legitimación, lo que ha contribuido a la inestabilidad institucional y al debilitamiento del equilibrio entre poderes.

La Constitución peruana contempla la vacancia por incapacidad moral permanente, pero no define con precisión sus alcances. Esta ambigüedad ha permitido interpretaciones amplias por parte del Congreso, que, si bien actúa dentro de un marco formalmente legal, puede extender sus facultades más allá del equilibrio previsto entre poderes.

La evidencia que aporta Marín (2026) muestra que cuando un diseño (ya sea constitucional, institucional o incluso social) se altera o se amplía más allá de su intención original, surgen desequilibrios difíciles de corregir. El poder que carece de frenos se expande, se deforma y termina afectando todo el sistema, poniendo en riesgo la estabilidad y la gobernabilidad.

Así lo demuestra el caso peruano: desde 2016 se inició una dinámica de destituciones presidenciales que evidenció que ya no se trataba de episodios aislados, sino de un patrón recurrente, en un escenario legislativo donde las mismas fuerzas políticas parecían haber normalizado este tipo de decisiones. Al respecto, surgió una preocupación válida, ya que muchos de estos actores participaron nuevamente como candidatos en los recientes comicios electorales, lo que planteó la posibilidad de que las mismas dinámicas políticas pudieran mantenerse o reproducirse.

En declaraciones recogidas por un diario peruano en fechas previas a las recientes elecciones, un exministro señaló que “los partidos del Congreso tienen controlado el poder, y por esta razón no deberían ser reelegidos” (Chávez J., 2026). Esta reflexión resulta valiosa por estar sustentada en la experiencia y perspectiva de quien ha participado directamente en la gestión pública; sin embargo, más allá de las posiciones individuales, corresponde profundizar el análisis sobre la necesidad de impulsar cambios constitucionales viables orientados a fortalecer los mecanismos de equilibrio y contrapeso entre poderes, de modo que puedan ser sostenibles en el tiempo.

De lo contrario, se reproduciría lo que ocurre en el Congreso. No basta con buscar una solución a determinada problemática, sino que es indispensable interpretar la Constitución en sus alcances y reconocer sus vacíos, evaluando además si el procedimiento aplicado es el más adecuado y cuáles serían sus efectos. Como indica el análisis periodístico “(E)moción de vacancia” (Vergara, A., 2025), el uso de estos mecanismos puede responder más a impulsos políticos que a un razonamiento institucional sólido. Sin un análisis adecuado, las decisiones pueden obedecer a intereses inmediatos o incluso a buenas intenciones, pero terminarán excediendo su finalidad original y generando inestabilidad.

Se suele identificar al Estado de derecho con la existencia de tres poderes separados. Sin embargo, el aporte de Montesquieu (1748) no consistió únicamente en dividir el poder, sino en diseñar un sistema en el que cada poder pudiera contener los excesos de los otros.

El Perú es un Estado de derecho, pero cuando el Legislativo puede remover al Ejecutivo con tanta facilidad, se rompe el equilibrio: el poder deja de estar limitado y aparece la inestabilidad. Este desequilibrio reflejado con tanta claridad, es uno de los casos más extremos de inestabilidad política en la región. Mientras otros países como Brasil, Paraguay o Ecuador han enfrentado destituciones ocasionales, en el Perú el ritmo y la frecuencia de los cambios destacan por su rapidez y persistencia. Cada destitución tuerce más el “tronco democrático”, que no fue diseñado para doblarse, sino para sostener con firmeza. La democracia, en su diseño original, busca garantizar estabilidad, límites y control, especialmente en contextos de alta fragilidad institucional.

Cuando respetamos los límites y los diseños originales, mantenemos equilibrio, estabilidad y armonía; cuando los alteramos, los sistemas tienden a torcerse y desbordarse. Este principio debería servirnos como paralelismo para gran parte de lo que manejamos en lo social, político y personal.      

Por Pamela Alcázar, escritora y analista internacional, con formación en Relaciones Internacionales y Administración. Actualmente cursa el Máster en Gobernanza y Derechos Humanos en la Universidad Autónoma de Madrid.      

Este artículo fue seleccionado en la convocatoria de artículos (Call for Papers) del Observatorio ALERTA Latam de FIBGAR, dirigida al alumnado del Máster en Gobernanza y Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Madrid. Agradecemos al autor su valiosa contribución a este espacio de análisis y reflexión crítica sobre los desafíos que enfrenta América Latina, y su compromiso con la promoción de los derechos humanos, la justicia y la democracia en la región.

REFERENCIAS

1. Aragon, J., Cruz, M., Alcántara, K., & Sánchez, P. (2024). Poder congresal en el Perú: un balance a la mitad del periodo 2021–2026. Escuela de Gobierno y Políticas Públicas, Pontificia Universidad Católica del Perú.

2. Marín, F. R. (2026). La vacancia presidencial por incapacidad moral permanente en el Perú: análisis constitucional y estudio de caso sobre su uso político. Revista InveCom, 6(4), 1–8. Universidad Nacional de San Agustín – Arequipa. https://doi.org/10.5281/zenodo.18612853

3. Montesquieu. (1748). El espíritu de las leyes.

4. Chávez Cardoza, J. (2026, marzo 25). Salvador del Solar pide no votar por ningún partido del actual Congreso: “Ellos tienen controlado el poder”. La República. https://larepublica.pe/politica/2026/03/25/salvador-del-solar-pide-no-votar-por-ningun-partido-del-actual-congreso-ellos-tienen-controlado-el-poder-hnews-1451250

5. Vergara, A. (2025, octubre 12). (E)moción de vacancia. El País. https://elpais.com/america/2025-10-12/emocion-de-vacancia.html

6. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2020). Informe sobre gobernabilidad y democracia en América Latina. Naciones Unidas.