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Deporte, superación y desarrollo

El deporte es una de las herramientas más asequibles y poderosas de las sociedades para crear y fortalecer los lazos sociales, así como para promover el desarrollo sostenible y valores tales como la paz, el bienestar, la inclusión, el espíritu de equipo o el respeto hacia el resto.

Cada 6 de abril se celebra el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, como una forma de reconocer la importancia de la actividad física en la vida de las personas y por tanto en la comunidad.

Además, el deporte tiene un papel fundamental en lo referente a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos en la Agenda 2030, lo que refuerza la idea de la importancia de la actividad física en la sociedad. No obstante, el deporte por si solo no representa un mecanismo de promoción del desarrollo social, sino que es necesario que se cumplan ciertas condiciones para enfocar de manera adecuada la práctica de un deporte en este sentido.

El Grupo Internacional De Trabajo Sobre EL Deporte Para La Paz y El Desarrollo, es una iniciativa intergubernamental que se creó en 2008, en el que se señalan algunas de las características que harán que la práctica de una actividad física sea valiosa para lograr el desarrollo y la construcción de paz en la sociedad.

Por lo tanto, para que el deporte sea una verdadera herramienta social que fomente el desarrollo sostenible y la paz es necesario que se cumplan ciertas cualidades. En primer lugar, se debe tratar de un deporte con cierta popularidad pues se busca que trascienda cualquier barrera, ya sea geográfica, política, social o ideológica. Además, debe tener capacidad de conectar a diferentes individuos o comunidades de manera eficaz, es decir, se debe buscar la forma de que el deporte sea siempre incluyente para que sus participantes colaboren de manera activa. Por otro lado, el deporte debe emplearse por las sociedades como una plataforma de comunicación, educación pública y movilización social, pues los eventos deportivos pueden llegar a un número muy elevado de espectadores.

Es evidente, y así lo corrobora UNICEF, que el deporte puede contribuir al desarrollo personal y al comunitario, pues es una forma muy eficaz de promover la salud mental y física, llevar un estilo de vida saludable, educar en valores de equipo, solidaridad e inclusión social.

Por otro lado, la crisis sanitaria actual ha dificultado e impedido que se lleven a cabo muchos eventos deportivos programados en el último año, lo que ha hecho mella en las economías, las organizaciones deportivas, las sociedades y los individuos. No obstante, el deporte puede resultar una gran ayuda para aprender a superponernos y recuperarnos de los efectos de la pandemia, así como para reconstruir ciertos aspectos de la sociedad, enfocándolos a crear un mundo más resistente y equitativo. Si bien el deporte supone aprender a trabajar en equipo, fomentar la igualdad y la inclusión o promover la justicia y la perseverancia, lo cierto es que también es fundamental a la hora de afrontar y gestionar tiempos de crisis.

La crisis del COVID-19 nos ha enseñado que los valores deportivos se pueden extrapolar a cualquier circunstancia de la vida cotidiana, pues para acabar con la pandemia debemos actuar juntos en equipo, ayudándonos unos a otros para recuperarnos con más fuerza.

Isabela López De Castro, colaboradora de FIBGAR