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Día internacional para proteger la educación de Ataques

El pasado 28 de mayo de 2020 la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la resolución que proclama el 9 de septiembre como el Día Internacional para la Protección de la Educación de Ataques, pero cabe preguntarse ¿Qué entiende la Asamblea General de las Naciones Unidas por ataque a la educación? ¿Qué entendemos como sociedad civil cuando hablamos de esto?

Naciones Unidas afirma que los ataques a la educación son ataques a la humanidad misma, específicamente a toda aquella acción que impide que los niños y niñas del mundo puedan ejercer su derecho a estudiar.

Como establece el Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.”

Desafortunadamente la UNESCO ha oficializado que necesitan ayuda educativa urgente más de 75 millones de niños de 3 a 18 años de edad que viven en 35 países afectados por la pobreza, la violencia, el conflicto armado, las disputas por el territorio, la instigación, la desapropiación y ahora por la crisis sanitaria del COVID-19 que se ha encrudecido con el pasar del tiempo.

Las escuelas, los estudiantes, los maestros y colaboradores a nivel mundial han tenido que presenciar cómo la educación se encuentra fragmentada por la falta de estrategias, herramientas y protección de su ejercicio; es por eso que hoy se alza la voz en pro de poder garantizar cada vez más no solo el acceso a la educación de millones de niños y niñas en el mundo, sino a que ésta se desarrolle en lugares seguros, estables y libres de violencia y de maltrato.

Las escuelas han sido en repetidas ocasiones objetivos militares, territorios en disputa, botines de guerra y escenarios de conflicto, por lo que en un día como hoy debemos condenar las estrategias de la guerra que buscan amedrentar a quienes tienen todo el derecho humano a recibir educación, que son todas las niñas y niños del mundo, no importa donde vivan.

Con la llegada del COVID-19, que ha llevado al cierre de escuelas y ha afectado a más del 90% de los estudiantes del mundo, debemos sumar a esta lista de ataques una más, que es la imposibilidad de que los niños y niñas puedan acceder a la educación por riesgo sanitario. Combinado con otros factores como la pobreza, la falta de acceso a fuentes de servicios básicos, y acceso a internet, la pandemia está afectando tremendamente la posibilidad de que los niños hoy puedan educarse, hasta el punto que en algunas zonas del mundo la educación se ha convertido en un privilegio.

Así como la crisis sanitaria ocupa un lugar importante en la agenda pública de los gobiernos a nivel internacional, también lo debe ser la falta de acceso y garantías a la educación.

De acuerdo con las declaraciones de la directora de la UNESCO, Audrey Azoulay, todas las escuelas deben ser lugares seguros para nuestros niños y donde no exista ninguna posibilidad de que los mismos estén expuestos a ningún tipo de riesgos, conflictos o violencia.

Debemos unir fuerzas para promover y movilizar a la sociedad civil en aras de cooperar, coordinar dicha cooperación e intervención a nivel internacional que a su vez permita conciliar y reconocer las necesidades que cada sociedad tiene con respecto a los niños y niñas para poder finalmente proporcionar y garantizar el acceso a la educación.

Ashley Morales Garzón, colaboradora de FIBGAR.