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La vejez: nuestro futuro

A través de la Resolución 66/127, el 19 de diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el día 15 de junio como el Día Mundial del Abuso y Maltrato en la Vejez, con el objetivo de proteger los derechos humanos de las personas mayores y concienciar sobre los sufrimientos infligidos a las generaciones mayores.

La ONU define el maltrato de los ancianos no solamente como un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, sino también la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza.

Según un estudio realizado por la ONU en 28 países de diversas regiones del mundo durante el año 2017, en el año anterior el 15.7% de las personas de 60 años o más sufrieron alguna forma de abuso, entre ellos maltrato psicológico, abuso económico, desatención, maltrato físico y abuso sexual.

A pesar de que el maltrato de las personas mayores es un grave problema social, estas violaciones a menudo pasan desapercibidas en todos los países, incluso en los que son supuestamente desarrollados, pues hasta hace muy poco tiempo atrás se solían considerar como un asunto privado.

La pandemia ha visibilizado la vulnerabilidad de las personas mayores, que son quienes corren mayor riesgo de enfermar gravemente y morir a causa del COVID-19. Sin embargo, como bien destaca el informe “Los efectos de la COVID-19 en las personas de edad”, realizado por Naciones Unidas, la COVID-19 presenta una serie de riesgos específicos para las personas de edad que no se limitan a afectar directamente su salud física, llegando a impactar también en la salud mental y en su bienestar social y económico, sobre todo frente a situaciones de vulnerabilidad y descuido, a veces invisible, debido a las medidas sanitarias de prevención que paradojalmente han sido adoptadas precisamente para proteger la salud física de las personas de mayor edad.

La Revisión de las Perspectivas de Población Mundial de 2019 estima que en 2050 una de cada seis personas – es decir el 16% de la población mundial – tendrá más de 65 años. A medida que aumente la población anciana, aumentará también la posibilidad de que un número más elevado de personas mayores sufran abusos en su vejez.

Por lo tanto, la comunidad internacional está trabajando con el fin de crear una sociedad en la que todas las personas puedan afrontar su vejez de forma segura y digna, desarrollar su potencial y seguir participando en la sociedad.

Ya en julio de 1982, se celebró la primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, en la que se anunció el Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento, un llamamiento a todos los Estados para que se llevaran a cabo acciones específicas en temas tales como la salud, la nutrición, la protección de los consumidores de mayor edad, la vivienda, la familia, el bienestar social, la seguridad de ingresos y de empleo, la educación.

En 1991, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó los Principios de las Naciones Unidas en favor de las personas de edad, que promueven los derechos de las personas mayores relativos a la independencia, la participación, la atención, la realización personal y la dignidad.

Con el objetivo de garantizar que después de jubilarse todas las personas vivan una vida segura con dignidad y sigan participando en la sociedad como ciudadanos con todos los derechos completos, en abril de 2002 se celebró la segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, en la que se anunció el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento.

A nivel regional, en 2015, la Organización de los Estados Americanos promovió la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. Si bien esta Convención es un instrumento interamericano, puede considerarse el primer tratado internacional en el mundo sobre este tema, cuyo objetivo es promover y garantizar los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas mayores.

No cabe duda que el envejecimiento de la población es una de las tendencias mundiales más importantes del siglo XXI, por lo que hay que seguir avanzando para garantizar los derechos humanos de una parte relevante de nuestra población.

Finalmente, con ocasión de la celebración del día Mundial del Abuso y Maltrato en la Vejez, desde FIBGAR queremos renovar nuestro apoyo a la Mesa Estatal por el Blindaje de las Pensiones, una plataforma que lucha por la defensa de un sistema de pensiones público, único garante de pensiones dignas, tanto para nuestros mayores como para las nuevas generaciones cuyo futuro algún día también será la vejez.

Yeoungri Choi, colaboradora FIBGAR.