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Libres e iguales en dignidad y derechos

Hoy se cumplen 73 años desde que se aprobó la histórica Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo artículo primero reza: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.»

Es bajo el lema de la igualdad que se celebra este año el Día Internacional de los Derechos Humanos. La igualdad conforma el corazón de los Derechos del hombre y la mujer; estos no se conciben sin aquella. Así mismo, una sociedad justa es inconcebible si no se sustenta en el respeto y protección de nuestros derechos.

En un período de reconstrucción como en el que nos encontramos inmersos no podemos olvidar que no estamos solos en nuestro planeta. Si queremos aprovechar las lecciones aprendidas este año, debemos actuar en beneficio de todos y todas, no de unos pocos. De esta manera, podremos alcanzar un futuro más justo.

Desgraciadamente, la pandemia ha acentuado las desigualdades preexistentes en el mundo, tanto entre países como dentro de estos mismos. La falta de igualdad en el reparto de vacunas (casi un 65% de la población con doble dosis en los países con altos ingresos frente a menos del 10% en aquellos más pobres) es reflejo y consecuencia de las diferencias ya existentes antes de la pandemia. Por si no fuera poco, esta circunstancia solo conseguirá agravar la situación de los países más desfavorecidos, acentuando la grieta entre civilizaciones.

Aquellos países con menor acceso a las vacunas están siendo víctima y seguirán siéndolo por muchos años de una terrible desventaja en sectores vitales para cualquier Estado. Entre estos, sus economías se resienten al tardar más que los países desarrollados en volver a los ritmos prepandemia. De gran importancia es también la educación, que en muchos casos no llega a aquellas familias que no tienen los recursos necesarios para recibir lecciones a distancia.

Una situación como esta puede mejorar en gran medida con la solidaridad de aquellos países con altos ingresos. Sin embargo, en boca de todos está la dosis de refuerzo. Dosis que refuerza nuestro egoísmo y la disparidad con respecto a aquellos que más necesitan una vacuna. La nota del día es el acaparamiento de vacunas, en perjuicio de todos y de la fe en esa noción de fraternidad entre seres humanos que hoy se reivindica.

No obstante, la campaña lanzada para el presente Día de los Derechos Humanos nos recuerda que estamos a tiempo de revertir esta peligrosa deriva a través de la reconstrucción hacia una economía social y verde, basada en los derechos humanos, que tenga el foco puesto sobre la igualdad y la no discriminación.

Durante el último año no hemos parado de oír hablar sobre la reconstrucción. Esto se debe a que nos encontramos en un momento singular, que nos ofrece la oportunidad de reflexionar y virar hacia una sociedad más humana. Con este fin en mente, es necesaria la voluntad política de todos los países para solidarizarse y velar por los intereses de todos y todas por igual. Sin embargo, el comportamiento mostrado este último año no augura un horizonte especialmente favorable. En consecuencia, debemos ser nosotros quienes impulsemos el giro de timón.

Somos mucho más fuertes cuando nos tendemos la mano y no cuando nos atacamos, cuando celebramos nuestra diversidad […] y justos derribamos los poderosos muros de la injusticia.

Cynthia McKinney, ex congresista estadounidense

Desde FIBGAR creemos en este poder y en el afán de las generaciones actuales por alcanzar un mundo más justo, sostenido por una economía verde que esté centrada en la igualdad, y que dé nuevas oportunidades sin dejar atrás a nadie. Creemos que la voluntad política de un país la determina su pueblo si se une para impulsarla.

En este día celebramos los grandes avances que se lograron en la posguerra, cuando nuestras naciones se unieron para alcanzar hitos sin precedentes, mostrando que para ello solo hace falta voluntad y cooperación entre iguales. Sabiendo que ellos lograron reconstruir un mundo devastado por la guerra, ¿qué nos impide a nosotros alcanzar esta meta?

Javier Cabrera, colaborador de FIBGAR.