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Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos

Los mares y los océanos están relacionados con nuestra supervivencia. Son una importante fuente de alimentación, medicación, energías y otros productos, que cubre casi tres cuartas partes de nuestro planeta. Además, a lo largo de la historia, han sido canales esenciales para el comercio y el transporte y esto hace que sean esenciales también para el bienestar y desarrollo socioeconómico mundial.

Hoy en día más de 200 millones de personas están empleadas directa o indirectamente en la pesca marina, y más de 3.000 millones de personas dependen de la biodiversidad de los mares y los océanos para subsistir.

Por lo tanto, administrar con cuidado este recurso global es esencial para la vida humana, el comercio, las demandas, el clima y la temperatura del planeta.

A pesar de su importancia, los océanos, los mares y los recursos marinos están gravemente amenazados por la sobrepesca, la contaminación marina y la acidificación de los océanos.

La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, es un factor clave de la sobrepesca mundial que amenaza a los ecosistemas marinos, a la seguridad alimentaria y a la estabilidad regional. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el 30% de los bancos mundiales de peces están sobreexplotados. Además, varias especies de peces se han extinguido o están al borde de la extinción debido a la sobrepesca.

Por otro lado, la vida marina está afectada directa e indirectamente por la contaminación de todo tipo, particularmente la proveniente de actividades realizadas en tierra, entre ellas los desechos marinos y la contaminación por nutrientes. Cada año se arrojan ocho millones de toneladas de plásticos a los océanos y el 70% de nuestra basura se hunde en el fondo marino. Según Greenpeace, actualmente más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren por todos los plásticos y otro tipo de basura que llega al mar.

Además, el ecosistema marino sufre con mayor frecuencia e intensidad los fenómenos climáticos extremos y el calentamiento global, que a su vez se convierte en un círculo vicioso que provoca la acidificación de los océanos, el cambio de la temperatura del mar y el aumento del nivel del mar. La tasa de aumento medio global del nivel del mar se aceleró de 3,04 milímetros por años durante el período 1997-2006 a aproximadamente 4mm durante el período 2007-2016. La temperatura de los océanos superó en 0,77ºC a la registrada en el siglo XX, la cual en 1880 era -0,02ºC

Todo esto hace que las poblaciones costeras e insulares sean particularmente vulnerables. La FAO advirtió que los países de las islas del Pacífico sufren con mayor frecuencia ciclones tropicales, lluvias torrenciales y sequías, lo que impacta fuertemente en la seguridad alimentaria de sus habitantes y además amenaza directamente la existencia misma de las islas del Pacífico, que corren el riesgo de desaparecer totalmente bajo el agua en unos cuanto años más.

Con sus siete metas y tres disposiciones sobre los medios de implementación, el objetivo 14 de la Agenda 2030 pone la gestión cuidadosa de este recurso global vital en el corazón del futuro sostenible de nuestro planeta en cumplimento de las obligaciones internacionales impuestas por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible de 2012 y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que entró en vigor en 1994.

Asimismo, la protección de los océanos, los mares y los recursos marinos está garantizada por el conjunto de prioridades mundiales indicadas por los demás objetivos: 1 (pobreza), 2 (seguridad alimentaria), 6 (agua y saneamiento), 7 (energía), 8 (crecimiento económico), 9 (infraestructuras), 10 (reducción de la desigualdad), 11 (ciudades y asentamientos humanos), 12 (consumo y producción sostenibles), 13 (cambio climático), 15 (biodiversidad) y 17 (medios de implementación y alianzas).

Por lo tanto, la Agenda 2030 va más allá de la conservación de los océanos y se centra en las personas y en las comunidades pesqueras que dependen de los recursos marinos, de manera que nadie se quede atrás.

La comunidad internacional ha realizado varios esfuerzos para cumplir con estas obligaciones, sin embargo, aún queda mucho por hacer y, por ello, en FIBGAR seguimos trabajando a favor de la protección de nuestros ecosistemas para el establecimiento del Ecocidio como crimen de competencia de la Corte Penal Internacional.

Yeoungri Choi, colaboradora FIBGAR