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Día de la UE contra la Impunidad: los desafíos actuales de la justicia internacional

Cada 23 de mayo, la Unión Europea conmemora el Día de la UE contra la Impunidad por Genocidio, Crímenes de Lesa Humanidad y Crímenes de Guerra, una iniciativa impulsada desde 2016 bajo los auspicios de la Presidencia del Consejo de la Unión Europea, en cooperación con la Comisión Europea, Eurojust y la Genocide Network. La fecha busca reforzar el compromiso europeo con la lucha contra la impunidad y visibilizar la necesidad de garantizar investigaciones y procesos judiciales frente a algunos de los crímenes más graves del derecho internacional.

Sin embargo, en el contexto actual, la conmemoración plantea una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto los mecanismos internacionales de justicia están siendo realmente protegidos frente a las crecientes presiones políticas y geopolíticas?

La pregunta no es menor. La justicia internacional atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. A la persistencia de conflictos armados, atrocidades masivas y graves violaciones de derechos humanos se suman crecientes dificultades para garantizar investigaciones independientes, ejecutar órdenes de arresto internacionales y asegurar mecanismos efectivos de cooperación judicial entre Estados.

En paralelo, instituciones judiciales internacionales, personas defensoras de derechos humanos y organismos multilaterales enfrentan campañas de presión política, restricciones financieras y ataques destinados a desacreditar o limitar su capacidad de actuación.

Cooperación internacional y lucha contra la impunidad

La creación del Día de la UE contra la Impunidad respondió precisamente a la necesidad de fortalecer la cooperación judicial internacional y consolidar mecanismos capaces de combatir los crímenes internacionales desde el ámbito nacional y regional.

Durante los últimos años, la Unión Europea ha impulsado herramientas relevantes para reforzar la coordinación entre fiscalías y autoridades judiciales europeas, especialmente a través de mecanismos como los Joint Investigation Teams (JITs), la Genocide Network y la European Judicial Network. Asimismo, el Régimen Global de Sanciones en materia de Derechos Humanos de la Unión Europea ha ampliado las capacidades europeas para responder frente a violaciones graves de derechos humanos mediante medidas restrictivas   dirigidas contra individuos y entidades responsables de abusos internacionales.

Sin embargo, el contexto internacional actual evidencia también los límites de estos avances. La creciente fragmentación geopolítica, el debilitamiento del consenso multilateral y las dificultades para garantizar el cumplimiento del derecho internacional han puesto en evidencia la fragilidad de muchos mecanismos de rendición de cuentas. En distintos escenarios, las investigaciones internacionales continúan dependiendo de niveles mínimos de cooperación política que hoy resultan cada vez más difíciles de sostener.

La centralidad de las víctimas en los procesos de rendición de cuentas

Uno de los principales ejes de esta conmemoración ha sido históricamente la necesidad de colocar a las víctimas y supervivientes en el centro de los procesos de justicia internacional.

En este sentido, resulta especialmente relevante el reciente proceso de revisión de la Directiva sobre los Derechos de las Víctimas (Directiva 2012/29/UE), orientado a fortalecer las garantías de protección, asistencia y participación de las víctimas dentro de la Unión Europea.

El proceso refleja una creciente conciencia institucional sobre las necesidades específicas que enfrentan las víctimas de atrocidades masivas, particularmente en relación con el acceso a apoyo psicosocial, mecanismos de protección, servicios de traducción y participación efectiva en procedimientos judiciales complejos.

Pero el desafío continúa siendo mucho más amplio. En numerosos contextos, las víctimas siguen enfrentando enormes obstáculos para acceder a la justicia, participar de manera segura en investigaciones internacionales o acceder a mecanismos efectivos de reparación. La lentitud de los procesos, las limitaciones presupuestarias y las dificultades políticas para avanzar en determinadas investigaciones continúan afectando directamente a quienes buscan verdad, justicia y reparación.

La independencia judicial internacional bajo amenaza

Uno de los elementos más preocupantes del escenario actual es el creciente nivel de presión política dirigida contra instituciones judiciales internacionales y actores vinculados a investigaciones sobre crímenes internacionales.

Las sanciones, restricciones financieras y campañas de desacreditación impulsadas contra jueces, fiscales, expertos internacionales y mecanismos multilaterales representan hoy una amenaza directa contra la independencia judicial internacional.

La situación de la Corte Penal Internacional (CPI) constituye uno de los ejemplos más visibles de estas tensiones. En los últimos años, funcionarios y autoridades vinculadas a investigaciones relacionadas con Palestina y Gaza han enfrentado fuertes presiones y sanciones por parte de Estados Unidos.

Asimismo, la relatora especial de Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, ha sido objeto de ataques políticos y campañas de presión debido a sus informes sobre la situación en Gaza.

En este contexto, el Gobierno de España solicitó recientemente ante la Comisión Europea la activación del denominado Estatuto de Bloqueo de la Unión Europea, un mecanismo destinado a impedir que determinadas sanciones extraterritoriales adoptadas por terceros Estados produzcan efectos dentro del territorio europeo.

El debate resulta especialmente significativo porque pone de relieve una cuestión central: sin independencia judicial, la lucha contra la impunidad pierde gran parte de su capacidad real de actuación.

¿Qué significa hoy defender la justicia internacional?

La conmemoración del Día de la UE contra la Impunidad constituye hoy mucho más que una fecha simbólica dentro del calendario europeo.

En un escenario internacional marcado por múltiples conflictos, crecientes tensiones geopolíticas y un progresivo debilitamiento del consenso multilateral, la defensa de los mecanismos de justicia internacional se ha convertido también en una disputa política sobre la vigencia del derecho internacional y la capacidad de las instituciones internacionales para actuar frente a los abusos de poder.

La lucha contra la impunidad requiere fortalecer capacidades judiciales nacionales e internacionales, preservar la cooperación entre Estados y proteger a quienes investigan, documentan y denuncian graves violaciones de derechos humanos. Pero también exige algo más elemental: voluntad política para sostener la independencia de los mecanismos internacionales incluso cuando las investigaciones afectan a actores poderosos. Porque cuando la presión política logra condicionar la actuación de la justicia internacional, no solo se debilitan las instituciones. También se debilita la posibilidad de que las víctimas encuentren verdad, justicia y reparación.

Federica Carnevale, responsable de proyectos de FIBGAR.