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FIBGAR en el corazón del debate global sobre política exterior feminista en Madrid

Durante tres intensos días, Madrid se convirtió en la capital mundial de la política exterior feminista.

FIBGAR tuvo el privilegio de participar en tres espacios clave que reunieron a sociedad civil, parlamentarios, gobiernos y organizaciones internacionales en torno a una agenda común: avanzar en la igualdad, los derechos humanos y la justicia como pilares fundamentales de la paz y la democracia.

La semana comenzó en la sede de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), donde el Foro de la Sociedad Civil para la Política Exterior Feminista congregó a aproximadamente 300 representantes de organizaciones de la sociedad civil, think tanks, activistas y movimientos feministas de todo el mundo. El Foro reflejó uno de los compromisos centrales de la Política Exterior Feminista de España: que la sociedad civil, los movimientos feministas y las organizaciones de mujeres no son meros observadores de la diplomacia, sino actores esenciales en el diseño y la implementación de políticas públicas más inclusivas y transformadoras.

Para FIBGAR, la participación en este Foro fue una oportunidad para trasladar nuestra perspectiva sobre una de las dimensiones que la política exterior feminista debe abordar con urgencia: la rendición de cuentas por violaciones graves y crímenes de género. La energía y la organización de la sociedad civil reunida en Madrid resultaron inspiradoras: una señal clara de que el movimiento feminista sigue empujando, con rigor y determinación, para que los compromisos se traduzcan en acción concreta.

La mañana siguiente ofreció un espacio diferente pero igualmente necesario: el Diálogo Parlamentario «Política exterior feminista desde los parlamentos: derechos, igualdad y justicia global», celebrado en el Congreso de los Diputados. Este diálogo fue un recordatorio de que la política exterior feminista no puede quedar confinada al ámbito diplomático. Para ser verdaderamente transformadora, debe estar anclada en las instituciones democráticas y traducirse en compromisos legislativos. Los parlamentos desempeñan un papel fundamental, no solo en la ratificación de acuerdos internacionales o en la aprobación de presupuestos de política exterior, sino en la fiscalización de los compromisos de igualdad de género que los gobiernos asumen en el escenario global. La conversación en el Congreso de los Diputados reforzó una convicción que FIBGAR sostiene con firmeza: política exterior feminista y fortalecimiento de la democracia son inseparables.

La V Conferencia Ministerial sobre Política Exterior Feminista, celebrada en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores los días 2 y 3 de junio de 2026, fue el eje central de estos días.

Bajo el lema «Construyendo paz y democracia», la Conferencia reunió a más de 700 participantes: representantes de alrededor de 60 ministerios de Asuntos Exteriores de distintas regiones del mundo, altas responsables de Naciones Unidas, entre ellas la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, la Directora Ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas, la Representante Especial del Secretario General sobre Violencia Sexual en Conflictos y el Subsecretario General de Asuntos Humanitarios, así como más de 140 organizaciones de la sociedad civil, movimientos feministas y organizaciones de derechos humanos y de mujeres de todo el mundo.

Durante un dia y medio, se tocaron varios temas urgentes que deberían entrar dentro de la política exterior feminista.

En particular, como parte de nuestra iniciativa RAGAA (Raise Against Gender Apartheid in Afghanistan), que estamos desarrollando conjuntamente con nuestro socio PeopleHelp, FIBGAR apoyó el panel Desmantelando el apartheid de género: liderazgo de las mujeres, rendición de cuentas y responsabilidad de los estados.

En este panel se abordò e abordó la situación de las mujeres en Afganistán bajo el régimen talibán, reconocido internacionalmente como un caso de apartheid de género. Se debatió sobre la necesidad de que los estados asuman su responsabilidad y actúen con mecanismos concretos de rendición de cuentas, así como el papel crucial del liderazgo de las mujeres afganas — dentro y fuera del país — como agentes indispensables en cualquier proceso de cambio y transición hacia la democracia.

La Conferencia concluyó con una Declaración Política abierta a la adhesión de los estados participantes, cuyo alcance real dependerá de la voluntad política que la siga.

FIBGAR valora la ambición y la capacidad de convocatoria de este proceso. La confluencia de espacios de sociedad civil, parlamentarios y ministeriales en Madrid durante estos tres días representa un modelo que merece ser consolidado. Y sin embargo, como organización comprometida con la promoción y protección de los derechos humanos, no podemos concluir sin señalar lo que la rendición de cuentas debe significar en la práctica.

La política exterior feminista abarca múltiples dimensiones: diplomacia, desarrollo, paz y seguridad, derechos humanos. Una de esas dimensiones, innegociable, debe ser la rendición de cuentas por violaciones graves y crímenes de género. No se trata de una preocupación periférica. Es la razón por la que esta agenda existe.

En conflictos activos y contextos frágiles de todo el mundo, mujeres y niñas siguen siendo víctimas de atrocidades sistemáticas: violencia sexual utilizada como arma de guerra, desplazamiento forzado, feminicidio, apartheid de género y persecución de defensoras de derechos humanos. Estos crímenes están documentados. Están ocurriendo. Y con demasiada frecuencia quedan impunes.

Los gobiernos y los parlamentos que defienden la política exterior feminista deben, por tanto, ir más allá de las declaraciones. Deben apoyar mecanismos internacionales de rendición de cuentas sólidos, garantizar que los perpetradores sean procesados, que las supervivientes reciban protección y reparación, y que la impunidad —que alienta a los agresores y silencia a las víctimas— sea desmantelada.

La Declaración Política adoptada en Madrid se medirá no por su lenguaje, sino por las acciones que la sigan. FIBGAR continuará abogando, desde la sociedad civil, para que esa rendición de cuentas se haga realidad.