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El medio ambiente: la víctima olvidada de la guerra

Este verano el  Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) alertó sobre los impactos significativos de la guerra en los entornos urbanos y rurales  de Ucrania que podrían dejar al país y la región con una herencia ambiental tóxica para las futuras generaciones.

A través de un sistema de vigilancia remota del impacto ambiental, se han identificado miles de posibles incidentes de contaminación del aire, el agua y la tierra, así como incidentes de degradación de los ecosistemas, incluidos los riesgos para los países vecinos.

Todo esto hace que el medio ambiente sea con frecuencia la víctima olvidada en guerras y conflictos: pozos de agua contaminados, cultivos quemados, bosques talados, suelos envenenados y animales sacrificados.

En 2001, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró el 6 de noviembre como Día Internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados en suresolución 56/4 .

Tanto entonces como hoy, la relación entre el conflicto y el medio ambiente es inseparable además de bidireccional. Según el PNUMA, casi la mitad de conflictos internos en las últimas seis décadas se han visto motivados por la búsqueda de recursos y espacios naturales, ya sea por su valor comercial (es el caso del oro y los metales preciosos, los diamantes, minerales o el petróleo) como por su escasez (son ejemplos el agua o la propia tierra fértil). Además,  la degradación del medio ambiente exacerba este tipo de guerra por conquista de recursos. De hecho, el riesgo de recaída en conflictos por los recursos naturales de subsistencia cada vez más escasos se duplica con respecto a otros casos.

Por ello, se ha vuelto fundamental que la preservación del medio ambiente forme parte de las estrategias para la prevención de conflictos y mantenimiento de la paz, ya que se ha comprobado que la paz nunca puede ser duradera si los recursos naturales que sostienen los medios de subsistencia y los ecosistemas son destruidos.

La Unión Europea se ha asociado con seis agencias y departamentos de las Naciones Unidas-(el Programa para el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa para el Desarrollo (PNUD), ONU HÁBITAT, la Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz, el Departamento de Asuntos Políticos y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales)- coordinados por el Equipo del marco interinstitucional para la Adopción de Medidas Preventivas, para atacar este problema desde la raíz. Se busca reducir las tensiones sobre los recursos naturales y el uso de la gestión ambiental por parte de diferentes países, tanto para evitar y prevenir conflictos armados como para alcanzar la paz en los casos que la necesiten.

El PNUMA, la Entidad para la Igualdad entre los Géneros y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres), el PNUD y la Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz (PBSO)  también han establecido una alianza para mejorar la situación humanitaria en estos casos de conflicto y medio ambiente; necesitamos, cada vez más con el aumento de guerras a nivel global, una mejor comprensión de la relación que existe entre las mujeres y los recursos naturales en zonas de conflicto. Todo esto es fundamental para establecer las condiciones necesarias para la consecución de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, además de informar la gestión sostenible en esa relación de recursos naturales y paz.

En 2016, la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (UNEA), el principal órgano de toma de decisiones ambientales del mundo creada en 2012 por los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas, aprobó la resolución UNEP/EA.2/Res.15, que afirma que unos ecosistemas saludables y unos recursos naturales gestionados de manera sostenible reducen el riesgo de conflicto armado.

En estos días en que se está celebrando en Sharm el Sheikh la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP27, esperemos que los líderes del mundo reflexionen sobre la importancia de proteger al medioambiente.

Como ha recordado Inger Andersen, Directora ejecutiva del  PNUMA, “si queremos lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, debemos adoptar medidas audaces y urgentes para reducir los riesgos que la degradación ambiental y el cambio climático representan para los conflictos y comprometernos a proteger nuestro planeta de los efectos debilitantes de la guerra.”

María Arthur Lloret, colaboradora de FIBGAR.

Madrid, 06 de noviembre de 2022.